viernes, 22 de enero de 2016

LEVES ALAS AL VUELO de Rafael González Serrano


LEVES ALAS AL VUELO

Rafael González Serrano

Editorial Celesta, 
colección Piel de sal. Madrid, 2015.




La figura de Rafael González Serrano supone desde hace años un saludable ejemplo de generosa dedicación a la poesía al margen de los circuitos oficiales, como editor al frente de la editorial Celesta, como bloguero (su blog De turbio en claro está dedicado exclusivamente a la poesía) y como poeta y traductor. Leves alas al vuelo es el sexto poemario publicado por Rafael González, precisamente en la elegante editorial Celesta. Es un libro de carácter híbrido en el que conviven el poema, el aforismo y el fragmento en prosa, pero no incurre en la incoherencia o en la dispersión. Muy al contrario, es un conjunto conexo cimentado en la brevedad, el virtuosismo formal, el lenguaje plástico y la voluntad analítica. El discurso breve no naufraga en un minimalismo descarnado, ni en una sobriedad abrupta, ni es un esencialismo espurio. En este libro no hay lugar para lo superfluo, pero si para la belleza, que se presenta en fogonazos esplendentes que iluminan el mapa reflexivo. En la fugacidad se instaura la belleza, escribe el autor. A esto hay que añadir una precisión en el lenguaje que convierte en aparentemente sencillo lo más complejo. El contenido del libro está sintetizado en la aliterada sutileza de las cuatro palabras que conforman el título: levedad formal y búsqueda, indagación y revelación a través de un vuelo metafórico que se alcanza con la precisión del esfuerzo, la fuerza de la elocución y la insobornable voz lírica.

martes, 12 de enero de 2016

CARLOS OROZA: IN MEMORIAM


CARLOS OROZA: IN MEMORIAM



El pasado 21 de noviembre falleció en Vigo, a los 92 años de edad, el poeta gallego Carlos Oroza, un icono de la poesía recitada y underground (fue fundador de la revista contracultural Tropos), que creía en la escritura, aunque llegó a publicar sus versos en unos pocos libros difíciles de hallar. Oroza era un poeta insólito de aliento chamánico, un artista de la voz y de la palabra que vivía un exilio voluntario en Galicia, muy lejos del mundanal ruido de los cenáculos literarios, para poder ubicarse en la memoria y reinventar la realidad lejos de la realidad convencional. Vivía el acto poético como una aventura incierta y su palabra discurría por los cauces de una semántica mística o visionaria. Carlos Oroza era considerado un anarquista, un beatnik, un rapsoda bárbaro, un repentista con una voz y un sentido musical privilegiados, pero sin duda, es también un considerable poeta literario, cuya singularidad, marginalidad y escasa estima a las letras y la filología  le alejó de los poetas que publican con frecuencia, ganan premios o de cuando en cuando salen en los medios de comunicación, si bien siempre fue respetado y, como todo autor de culto, hasta gozó de un grupo fiel de incondicionales. El poeta y periodista Antonio Lucas lo retrató acertadamente de esta manera en una entrevista: “Este hombre pertenece irremediablemente a un mundo que no existe. Y si existe es porque él lo ha habitado. Carlos Oroza es un poeta Universal del malditismo. Algo así como el druida de una civilización donde el rey es de sí mismo. Un gallego de Viveiro (Lugo), parido en casa en 1923. Un poeta huidizo y deslumbrante con perfil de bereber, ‘esqueletura’ de astilla y ese fulgor metálico en el mirar de quien ha probado el hambre y la sed, de quien ha visto demasiada noche (…), de quien se ha abrigado con todo el frío y a quien nunca le falta el adjetivo preciso para cada idiota que le sale al paso”. (1)