viernes, 30 de octubre de 2015

SOBRE POESÍA Y POETAS XIV



Entradas del diario a Salto de mata


(junio-julio 2015)




1804

El poeta venezolano Rafael Cadenas, empeñado en regresar a una relación directa con el mundo a través de la palabra, es uno de los mayores adalides del despojamiento y la transparencia, desde una voluntad ética que se convierte en estética. Sin embargo su poesía no es inane ni débil, al contrario, destaca por ser enérgica y extraordinaria, con los rasgos más nobles de la naturalidad. 

Quien dijo “No quiero estilo/, sino honradez” resulta especialmente incómodo a los versificadores que cultivan el artificio retórico, a los vates que pierden su identidad en falsas intemperies, a los gregarios de la palabrería y la vanidad estéril. En estos tiempos de imposturas consagradas solo a un poeta valiente se le podría ocurrir reivindicar la autenticidad del lenguaje para evitar la degradación del espíritu humano.




viernes, 23 de octubre de 2015

SOBRE POESÍA Y POETAS XIII

Entradas del diario a Salto de mata


(junio-julio 2015)



1778

Cuando se habla o escribe sobre literatura española actual siempre sale a relucir esta sentencia: “falta sentido del humor y sobra solemnidad” ¿Es acaso cierta esta afirmación? ¿No incurren quienes la pronuncian o escriben en el tópico falaz? Porque a mí me parece que en la literatura actual hay una patente fobia por la seriedad. Lo que sobra, me parece a mí, son literatos acomodados en la ironía más o menos graciosa, más o menos ingeniosa, cuya estética consiste en la falta de riesgo estético.



1796

Me entero esta mañana de la muerte de Jesús Lizano, acaecida el pasado mes de mayo, a los 84 años de edad. Aquel poeta que creó el misticismo libertario y que en un poema mandó a los caballitos a todos los que conforman el mandarinato mundial, aquel señor barbudo y excéntrico que creaba hapenings delirantes y se hizo llamar Lizanote de la acracia y Lizanote de la Mancha, último maldito al que nunca se le reconoció este mérito, pues lo ostentaba L.M. Panero, aquel poeta que nunca tuvo los pies en la tierra para poder volar, me recordaba a Carlos Edmundo de Ory, pero con un cuerpo más imponente y una técnica poética menos depurada. Al amigo Lizanote le rinden ahora homenaje aquellos que nunca leyeron sus versos rotundos (a veces broncos y no exentos de una picardía infantil), ni sus cartas al poder, ni sus artículos radicales sobre poesía. Ahora que ha muerto se pone en marcha la máquina de la reivindicación, pero a buenas horas le llega el espaldarazo a este verdadero heterodoxo que clamaba contra la vanidad de los poetas y denunciaba la agusanada moral de sus colegas. Pero él, que tuvo su chachito de reconocimiento hace ya muchos años, cuando ganó el Premio Boscán y publicó en editoriales conocidas como Libertarias o Lumen y fue entrevistado en un programa televisivo de Sánchez Dragó, hubo de publicarse él mismo la mayoría de su obra. Lizano quería más, obviamente él también tenía su ego y sus ambiciones (lo cortés no quita lo valiente) y se rebelaba a su manera contra el ninguneo que sufría por parte de la crítica.


           
Reconozco que intenté leer su obra poética y solo alcancé a degustar algunos poemas. En cuanto a sus cartas y textos teóricos se me atragantaron en su mayoría. Nunca logré conectar a fondo con su mundo peculiar, pese a todo reconozco que son necesarios poetas valientes e insobornables como Jesús Lizano, sobre todo ahora que el malditismo ya no vende, o al menos el malditismo clásico. A lo sumo logran hacerse notar y alcanzan notoriedad los poetas que se inventan una imagen prefabricada de heterodoxos que no renuncian a las bondades de la integración. Rebeldes que solo tratan de captar adeptos. En todo caso lo que interesa del malditismo es su estereotipo. Al público lector y a la crítica les pone la banalización de los poetas y escritores rebeldes, viejos malditos o muertos prematuramente. La heterodoxia convertida en merchandissing, lo revolucionario constreñido ridículamente en chapas, camisetas y souvenires caseros. Toda esa ridiculez culta y posmoderna que ha sustituido a las clásicas estampitas, medallas, escapularios y otros objetos relacionados con vírgenes, cristos, santos y beatos.



martes, 20 de octubre de 2015

jueves, 8 de octubre de 2015

LEJOS DE TODA FURIA (Poemas sobre una imagen), de Antonio Gracia.






LEJOS DE TODA FURIA
 (Poemas sobre una imagen)
Antonio Gracia

Editorial Devenir, Madrid, 2015





Antonio Gracia reúne en este poemario una serie de obras de arte con las cuales se identifica y dialoga con ellas. No se trata de una mera descripción o interpretación de las obras escogidas, no es eso lo que persigue Antonio Gracia, lo que nos transmite son las reflexiones y emociones que siente cuando las contempla, con un lenguaje que armoniza representación y símbolo. Los poemas reunidos en este volumen componen la pinacoteca mental del autor. El libro está dividido en cuatro secciones. En la primera parte, titulada El arte redentor asoma esa constante en los últimos libros de  Gracia: la fusión del himno y la elegía, también la obsesión por el paso del tiempo y el sentido de la existencia. De esta primera sección destacaría EN EL FULGOR DE LA NOCHE (Rembrantd: Ronda nocturna), NOCHE ESTRELLADA (Van Gogh) LA MARAVILLA (Altamira, Lascaux/ Esbozos para la Capilla Sixtina, LA INVASIÓN DEL SINÁNTROPO (Guillermo Bellod), LA  FÚNEBRE ARMONÍA (El Bosco; El jardín de las delicias) y SI MUERO ANTES DE DESPERTAR (Millais: Ofelia).

          En la segunda sección, Amore, cobra protagonismo otro de los temas recurrentes en la poesía de Antonio Gracia: la belleza y un erotismo no exento de agonía. Destaco de este conjunto dos poemas conmovedores: LA BELLEZA DEL CUERPO (Velázquez: Cristo; Goya: La maja desnuda), ILUSTRACIÓN DEL ORGASMO (Bernini: Teresa de Jesús) y ORIGINALIDAD ENCADENADA.

           La tercera lleva parte lleva por título Bagatelas y reúne un conjunto de semblanzas de escritores y músicos. Destaco OPUS 125 (Stieler: Retrato de Beethoven) y el soneto dedicado a Lope RETRATO DE LOPE DE VEGA  (Caxés?). El autor  también homenajea a dos de sus amigos: LITURGIA DEL POEMA (Para A.L. Prieto de Paula) y DIVERTIMENTO ALEDIANO (PP Aledo).

          En la cuarta, Sobre las sombras, prevalece el escepticismo y la melancolía. El título es significativo y responde al deseo del autor de renunciar al apasionamiento, al furor poético y alcanzar la serenidad y el equilibrio reflejado en su poética última, donde trata de imponerse una voz vitalista y luminosa. Leemos en ONIRIA.COM (Fotomatón autorretrato):

He vuelto a sembrar luz sobre mi corazón.
Las semillas arraigan. Reflorece la vida
la primavera invade  mi corazón helado.

En CANTICUS HÍMNICO (Durero):

Canto al hombre que eleva su brazo y vuelve a alzar
la antorcha de la vida allí donde hay cenizas
que le ocultan el sol, y planta un nuevo día
cada vez que el ocaso quiere imponer su noche.

Y en AÚN: 

Porque sabes que el mundo ya no espera
de ti sino tu muerte, dale vida.
Haz de esa sinrazón una razón
para seguir viviendo y crea
esos mundos que el mundo no conoce
y no conocerá
sin  ti.

        Pero la jovialidad no es alcanzada plenamente, y a veces la voz poética naufraga en procelosos abismos para los que no hay nombre posible: Leemos en EL NAUGRAGIO INTERIOR (Carmen Muñoz Esperpenteando):

El alma se pregunta
qué forma tienen el pensamiento y surgen
monstruos, dédalos, gritos
desde el íntimo infierno
en el que, sin saberlo, nos hemos convertido.
El dolor duele más
cuando no tiene nombre.

          En este, como en los últimos libros del autor, está muy presente el conflicto entre la vitalidad y la pulsión tanática, la sencillez y la complejidad, el optimismo y el pesimismo, la reflexión puramente racional y la zambullida sensorial. En el último bloque se aprecia mayormente ese equilibrio de contrarios, tan propio de Antonio Gracia, entre la oscuridad, con sus crepúsculos, noches, ruinas, cenizas, devastaciones y abismos, y la luz como plenitud amorosa y manantial de belleza; en suma, entre  la vida “como un prodigio inescrutable” y la muerte en su doble vertiente destructiva y salvífica. Al mismo tiempo hay una alternancia de la esperanza, de la búsqueda de la paz y el pleno ensalzamiento de la naturaleza -“esa naturaleza que da vida”- y el extravío, la incertidumbre y la melancolía. Si bien, la mayoría de écfrasis que constituyen la última sección del libro  aluden a un pesimismo no resuelto: RUINAS (Klimnt: las tres edades), LOS MUERTOS Böcklin: La isla de los muertos. MELANCOLÍA: (Hopper: Noctámbulos. EL INDEFENSO (Fotomatón retrato)…

          Dice en el valioso prólogo Ángel Luis Lujan: “La contención domina el libro, el afanoso trabajo de artesano del verso, la colocación exacta de todos los elementos poemáticos como si de la mano de un orfebre de la palabra se tratara, adelantando en cada línea una obra maestra, un universo completo. El resultado no es un brillo frío, sino que de esa maestría, como de la perfección de la estatua de Pigmalión, surge la vida y la emoción del poema”. Y en efecto, aunque el mismo autor deje patente en el título del libro su  renuncia al furor y su querencia por la análisis profundo, en ningún momento decae la intensidad lírica de los poemas que lo conforman, alcanzando, como señala Luján, “la serena pasión”.  También en los versos pulcros y calculados de este libro asoma el gusto de Antonio Gracia por los juegos de palabras y las  paradojas -no exentos de rebeldía lúdica- y su tendencia a inventar neologismos. La poesía de Gracia es cada vez más  luminosa, equilibrada y serena pero no tan solar como querría el autor. Aunque haya renunciado a la furia y abrazado la emoción serena, le siguen torturando temas de sus primeros libros como la muerte, la crueldad, el alegato sicalíptico, la rebeldía contra un dios ajeno a su creación y el anhelo de perduración del hombre perdido en un universo condenado a la caducidad. Los dos poemas finales, y los más extensos, no sé si situados estratégicamente de manera deliberada a modo de epílogo, resumen no solo el contenido del libro, sino también la sólida poética del autor. Estos son LA BÚSQUEDA DEL DIOS (El ÍNTIMO ALIENÍGENA) (El Cristo de Dalí) y MADRIGAL PARA EL FIN DE LOS TIEMPOS (telescopio Huble)

          En resumidas cuentas: Antonio Gracia verifica su camino hacia la luz emprendido hace años en una tensión constante entre la inteligencia y las turbaciones del espíritu y deja atrás el furor autodestructivo.
José Luis Zerón Huguet




Antonio Gracia nació en Alicante en 1946. Su obra está recogida selectivamente  en las recopilaciones Fragmentos de identidad (Poesía 1968-1983). Aguaclara. 1993 y Fragmentos de inmensidad (Poesía 1998-2004), Devenir, 2009. Sus últimas antologías Son: El mausoleo y los pájaros (Huerga & Fierro) y Devastaciones, sueños (Vitrubio).
Es autor del blog "Mientrasmi vida fluye hacia la muerte". Entre otros ha obtenido el “Premio Fernando Rielo”, el “José Hierro” el “Paul Beckett de la Fundación Valparaíso” y el Premio de la Crítica de la Comunidad Valenciana