jueves, 4 de diciembre de 2014

SOBRE POESÍA Y POETAS VII



SOBRE POESíA Y POETAS

(entradas del diario A salto de mata enero-junio 2014)


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Jesús Zomeño me regaló un ejemplar de Gethsemaní Ky de Ernesto Cardenal, editado por mi amigo en la colección Diarios de Helena. Leído ahora, el librito me parece delicioso y con un tono unitario muy logrado. Gethsemaní Ky se publicó por primera vez en México, en 1960, pero fue escrito en 1957 durante el noviciado de Cardenal en el monasterio Ky de Kentucky.

  



Los poemas renuncian a los aspectos más íntimos de la vida contemplativa y son de una sencillez conmovedora, alejada de la retórica oceánica y el misticismo cósmico característico del poeta-sacerdote. Los fragmentos que componen este libro son muy sensitivos, pero lo que más me ha llamado la atención es la capacidad de Cardenal para registrar los sonidos que se suceden en el exterior del monasterio. El entorno en el que Cardenal realizó su noviciado tiene una acústica particular en la que contratan los decibelios sintéticos y el sonido de la naturaleza. Un ejemplo: “Tú nos envuelves como la niebla/ de esta mañana de invierno./ Yo te oigo en el grito del grajo,/los gruñidos de los cerdos comiendo/ y el claxon de un auto en la carretera”.

          

En un lugar saturado de silencio, cualquier sonido tenía que ser, por muy natural que fuera, un verdadero acontecimiento, y más para un joven sensible -con una sensibilidad más materialista que metafísica, más activa que contemplativa- que acaba de emparedarse para acceder a Dios  Cardenal disfruta del gozo de cada instante, de lo absoluto en cada instante. Para el autor “todo existe en Dios”, Más que panteísta sería panenteísta, pues defiende la inmanencia/trascendencia de lo divino.




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