martes, 2 de septiembre de 2014

TRAS LA MUERTE DE PANERO

CANTATA PARA UN POETA NÁUFRAGO





Leopoldo María Panero inmemoriam





“Serás profeta tan solo para acabar con las máscaras del lenguaje”.

L.M.P.




El nombre de Dios repetido en voz alta miles de veces

no te elevó más allá de la muerte.

Ninguna hermosa elegía te devolverá

los paraísos perdidos.

Repetir y repetir una plegaria sin reversión

ni destino,

invocando al niño difunto que te habita,

al niño muerto que abre los ojos al hoy

esperando un para siempre,

invocándolo con los ojos solos

y la certeza de estar aquí, en el baldío,

guiado por el fulgor insomne de la búsqueda,

buscando en tus ojos desiertos

una mirada viva que confirme que eres alguien por fin,

alguien que despierta a una nueva vida

que es el reverso de la sordidez.

El mundo es un lugar hostil, bien lo sabes,

y no es posible escapar a los estragos de los ángeles fieros,

ni se puede huir de los hombres que husmean en los osarios del amor

y se disputan los despojos,

pero la memoria siempre está próxima

y se enriquece a base de usurpaciones y rapiñas.

La inocente crueldad de tu infancia

se presenta como una legión de voraces homicidas

en el aquí y ahora de tu desorden.

Irrumpe el furor del último asombro remontando la muerte

para reunir las huellas dispersas del paraíso perdido.

Estas son tus heredades:

El lugar sin nombre por el que transitas,

los laberintos sin salida,

los templos desolados donde oficiaste tu propia destrucción,

la habitación del vértigo y la blasfemia,

el camastro al que te adhieres, náufrago

condenado al abismo,

las máscaras atroces que nunca llegaron a ocultarte,

las palabras y su inutilidad para conjurar el dolor,

las fronteras colmadas de horror y supervivencia,

la embriaguez de penurias

y el malestrón de la soledad.

El paso del tiempo corroe al alma, lo sabes,

y hace supurar tu corazón de vidente en un mundo de ciegos.



Lo que fue y lo que no ha sido,

lo alcanzado y lo perdido,

lo real y lo imaginado,

todo ello se encuentra en tu mirada huérfana.




José Luis Zerón Huguet







*Nota: Dicho poema también ha sido publicado en la web de Auralaria, siguiendo con la serie de homenajes a Leopoldo María Panero


 

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